Los 7 espejos del alma

Los Siete espejos Esenios, es una verdad que resonó conmigo cuando estaba viendo un programa en Gaia Tv con Greg Braden, los Esenios fueron una escuela judía de pensamiento del siglo II antes de nuestra era, (bueno la era anterior, porque empieza la nueva era de la consciencia, entonces dejémoslo en antes de Cristo), ellos creían que el alma, nuestras relaciones y nuestras acciones eran espejos de nuestra propia existencia, y tenían 7 espejos que listo aquí: EL 1er ESPEJO El primer espejo esenio es la presencia en el presente. Todo lo que hay a nuestro alrededor ya sean personas, cosas, animales o sensaciones, son el espejo de nuestro interior porque vivimos en un mundo holográfico donde todo refleja todo para ayudarnos a comprender quienes somos y nuestro origen de luz. Cada experiencia que tenemos, cada persona que conocemos, cada situación en la que nos encontramos es un reflejo de nuestro presente, de la manera en la que vibramos y de lo que atraemos a nuestra vida. EL 2do ESPEJO El segundo espejo tiene una cualidad similar al anterior pero un poco más profunda. En lugar de reflejar lo que somos, refleja lo que nosotros juzgamos en el momento presente. EL 3er ESPEJO El tercer espejo nos pide admitir la posibilidad de que en nuestra inocencia renunciamos a grandes cualidades personales con el fin de sobrevivir, reconocemos en otros a los que nos sentimos naturalmente atraídos, lo que perdimos, y nos damos cuenta de que lo dimos, lo regalamos o nos lo quitaron a la fuerza en algún momento de nuestra vida, por lo que, aquellas cualidades que admiramos en los demás, nos reflejan nuestras propias cualidades perdidas. EL 4to ESPEJO El cuarto espejo nos permite observarnos a nosotros mismos en un estado de dependencia y compulsión. A través de la dependencia renunciamos a las cosas que valoramos. A través del espejo de la dependencia y la compulsión nos vemos a nosotros mismos dejando las cosas que más queremos. Nos refleja nuestros apegos a través de las cosas que deseamos constantemente y lo que sacrificamos de nuestro ser natural para obtenerlo. Al reconocerlo podemos sanar esos patrones de conducta. EL 5to ESPEJO El quinto espejo nos permite ver la razón por la que hemos elegido a nuestros padres y nuestra relación con ellos, las acciones y expectativas de nuestros padres nos reflejan nuestras creencias y lo que necesitamos aprender en esta vida. EL 6to ESPEJO El sexto espejo se le llama “La noche oscura del alma”. Nos refleja el balance natural de las cosas, que todo está hecho para estar en balance y armonía perfecta, se presentan grandes desafíos en nuestra vida, cuando intentamos salir de todos estos acontecimientos, estamos experimentando nuestra maestría más grande. Solo si estamos preparados para enfrentarlos, esos retos llegarán a nuestra vida, como una oportunidad para demostrar tu propia maestría. A través de este espejo vencemos nuestras creencias arraigadas, nuestros apegos y nos enfrentamos al vacío y la unidad del ser. EL 7mo ESPEJO El 7mo espejo es el más sutil, nos da la posibilidad de admitir que cada experiencia de vida, buena o mala, es perfecta y natural. Los Esenios, así como la mayoría de las religiones y culturas del mundo en esa época, creían en la reencarnación, que pasamos de vida en vida, aprendiendo lecciones y creciendo espiritualmente hasta poder regresar a Dios o la fuente misma, actualmente se han encontrado cada vez más pruebas de esto. Ellos pensaban que estos espejos nos permiten ver lo que teníamos que aprender de esta vida y lo que traíamos cargado de vidas anteriores, facilitando así nuestro crecimiento en esta vida y acercándonos más a la energía pura de Dios. Nos guiaban a través de nuestras vidas reflejando la luz y la sombra que se encuentran a nuestro servicio para ayudarnos a trascender. Recordándonos que la vida y lo que podemos observar y experimentar en ella es solamente un reflejo de nuestra consciencia, que como es arriba es abajo y como es adentro es afuera.
Las tres transformaciones del ser

Una de las verdades que resonó con mi ser fue cuando leí “Así habló Zaratustra”, de Friedrich Nietzsche. Aquí Nietzsche a través de Zaratustra nos habla de tres transformaciones elementales, Zaratustra vivió hace más de 3500 años y Nietzsche hace más de 120 años, y dice: Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas. ¿Qué es pesado? Así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien. ¿Qué es lo más pesado, héroes? Así pregunta el espíritu paciente, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije. ¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse dela propia sabiduría? ¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador? ¿O acaso es: alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad? ¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres? ¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de si las frías ranas y los calientes sapos? ¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo? Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto. Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto. Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria. ¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero». «Tú debes» le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el «¡Tú debes!». Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: «todos los valores de las cosas -brillan en mí». «Todos los valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún ‘Yo quiero!’». Así habla el dragón. Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa? Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: más crearse libertad para un nuevo crear- eso sí es capaz de hacerlo el poder del león. Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león. Tomarse el derecho de nuevos valores -ese es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él, robar, y cosa propia de un animal de rapiña. En otro tiempo el espíritu amó el «tú debes» como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho, incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león. Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño? Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí. Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir si: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo. Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. Así habló Zaratustra” – Friedrich Nietzsche “Así Habló Zaratustra” 1885 Aquí nos habla de tres transformaciones elementales por las que pasa el ser humano, primero es un camello, o lo que hoy comúnmente se le llama borrego o ganado. El camello es egocéntrico, le gusta demostrar que puede cargar con todo el peso e incluso se arrodilla para que le pongan más peso sobre las jorobas, deambula por el desierto y se mantiene alejado de las montañas, ya que no le gusta ver nada más imponente o grande qué sí mismo, dice que “Sí” a todo, pero es un “sí” insignificante, porque, al no tener la capacidad de decir que no, carece de peso. Mientras vaga en el desierto, este camello se transforma en león, el león se siente orgulloso de su existencia y se pelea con todo y con todos, se ha dado cuenta de que vivía en un estado miserable como camello y ahora tiene un “NO” rotundo, un “no” a todo, se extinguen las ilusiones de los debes y deberías, y solo queda el querer, la propia voluntad de tu ser, comienza la rebeldía, aunque aún no es capaz de crear nada auténtico, ya se ha liberado, no se mantiene dormido. Después llega el niño, ahí descubre la belleza de la vida, vuelve a nacer, adquiere un SÍ divino, un sí con poder real y sin falsas pretensiones, un sí que no juzga ni genera resistencia, puede volver a amar, a cantar, a reír, abraza la inocencia y se funde con la existencia. Puede crear en totalidad
El Perdón

Extracto del libro de mi autoría «La Era de la Consciencia» “Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable.” – Krishnamurti Perdonar es algo maravilloso, liberador, te conecta con tu esencia, sé que a veces puede costar trabajo, pero debes entender que perdonar no es algo que haces por alguien más, sino algo que haces por ti, para ti, desde ti. Perdonar es una facultad divina, cuando soltamos y fluimos, toda resistencia y toda dualidad comienzan a desaparecer, cuando acumulamos rencores y recuerdos, se convierten en pesadas cargas que no te permiten fluir. Una historia de Buda: «Buda tenía un primo perverso, se llamaba Devadatta, siempre estaba celoso y se empeñaba en desacreditarlo. Un día, mientras Buda paseaba tranquilamente, Devadatta arrojó a su paso una pesada roca con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado de Buda y no le hizo daño. Buda se dio cuenta de lo sucedido, pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa. Días después, volvió a cruzarse con Devadatta y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, este le preguntó: – ¿No estás enfadado? – No, claro que no. Sin salir de su asombro, Devadatta le preguntó el por qué. A lo que Buda le respondió: – Porque ni tú eres ya, el que arrojó la roca, ni yo soy ya, el que estaba allí cuando fue arrojada.» – Relato Budista Como podemos ver todos cambiamos, todo el tiempo, yo no soy el mismo que cuando empecé a escribir este libro, ni tú quien eras cuando lo comenzaste a leer, todos los rencores y lo que guardamos de nuestro pasado, no tienen ninguna utilidad real en nuestro presente, nos frenan y se convierten en el lastre de nuestra propia existencia. Sé que hay situaciones que podrían parecer imperdonables, pero recuerda que es por y para ti, este perdón, no se trata de olvidarte de todo y hacer como que nada ha pasado, simplemente es aceptar las cosas como son, el karma se hará cargo del resto y tú podrás vivir con tranquilidad. Se trata de soltar y aprender la lección, no caer en lo mismo, sin generalizar, quien sea que creas que te haya hecho algo, se lo hizo a sí mismo también, ya que estamos conectados, podemos perdonar lo que se nos hizo a nosotros, pero no lo que se hicieron a sí mismos y no es nuestra responsabilidad hacerlo. Recuerda que cada uno tiene un nivel de consciencia distinto y sus acciones y palabras provienen de dicho nivel, nada de lo que se haga o diga puede afectarte realmente, solo si tú lo permites y lo crees así. Si te regalan un caballo y no lo aceptas ¿De quién es el caballo? Sigue siendo de quien trató de dártelo, porque no lo aceptaste. Si te regalan un trozo de popó de perro y no la aceptas, ¿A quién le pertenece? Lo mismo con las palabras y las acciones, tómalas como un regalo de quien vienen, y no aceptes aquello que no resuena contigo, haya o no haya intención o dolo detrás de ellas, es algo que a ti no tiene por qué importarte. Solo es personal aquello a lo que tú le das poder y conviertes en personal, solo aquello que permites que te afecte, lo hará. Saludos y bendiciones.
Filosofía – La Era de la Consciencia – Crea tu propia Filosofía de vida

En este video y en este episodio del podcast de Edy Bravo te comparto mi filosofía de vida, te leo un poco de la Era de la Consciencia y te invito a crear tu filosofía de vida.
EP0 ¿De qué trata y por qué? Trailer – El Podcast de Edy Bravo

¿Por qué hago este pódcast? Este es el episodio cero del pódcast, un breve resumen del porqué lo hago y cuál es mi intención real. ¡Espero que lo disfrutes! El siguiente episodio: Bienvenida